El libro flotante de Caytran Dölphin_ <<

 

#3

Ser una caja de resonancia. Nada quedará pero todo habrá sonado.

 

Comentario 1
Ser no-toda caja. Sonar. Resonar.

Comentario 2
Resonar es ser persona. Y no sólo en latín.

Comentario 3
En la medida que el hombre se expresa es como una caja que suena y vuelve a sonar. Y porque resuena, hace que los demás hombres también se expresen en respuesta a sus palabras. En términos semejantes, el cuerpo del hombre y una caja son iguales por cuanto ambos son objetos. ¨Pero si este objeto caja suena es como si el hombre hablara, escribiera o grabará, es decir resonará, y cuando los demás respondan, lean o vean sus palabras o escritos, entonces también habrán resonado. El hombre es sonido, voz, palabra, lenguaje; y por ser lenguaje hace historia y modifica el mundo, él desaparecerá pero habrá dejado huellas, habrá sonado y habrá resonado en todos los objetos.
Autor: Mansueto de Obas Email: caj_cusco@hotmail.com

Comentario 4
Pocas han sido las lecturas que me han acompañado desde aquellos años y no las he abandonado. El Quijote, desde luego, Schopenhauer, Porchia. Por nombrar algunos. También Juarroz. Son autores que resuenan una y mil veces en mí, aunque ya no los lea. Pero me siento enfundado por sus fuerzas poéticas y por sus propuestas estéticas y éticas. Rebotan dentro de mí. Ya no soy un lector voraz, como el de antes, cuando me enfrascaba en la biblioteca de casa, como cuando compartíamos, disputábamos y alardeábamos de saberes librescos con Ignacio. Tampoco soy un triste lector de diarios (ni matutinos ni vespertinos), para el que ose sospecharlo. Escribo pasando uno o dos días, sin ninguna pretensión, por lo demás cosas carente de interés para el común o élite de los mortales. Son cosas que sólo interesan al ínfimo campo de mi espíritu. De aquellos poemas, aforismos o frases que redacto en tardes de estío o noches blancas y sin tiritar (de esto también depende el lugar donde me halle), no queda nada. Son papeles que arrojo por el camino mientras frecuento cualquier pub o alguna mísera cantina, mientras transito por algún bulevar o callejón, o cuando salgo a comprar jamón o chocolates, cigarrillos o café. Aquellas palabras me vuelven distinto, me transforman. Está de más decirlo. Lo sé. Aunque de ellas no queden los habituales vestigios físicos.
Autor: Caytran Dölphin Email: caytrandolphin@hotmail.com

Comentario 5
Inolvidable, así me dicen mis examores

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